Las lámparas en la Edad Media

La iluminación medieval no puede entenderse como una evolución única y uniforme.
Entre la caída del Imperio romano de Occidente y el final de la Edad Media convivieron
lámparas de aceite, cirios, velas de sebo, antorchas, candeleros, candelabros,
faroles y grandes lámparas suspendidas destinadas a iglesias y espacios ceremoniales.

Los objetos conservados muestran una notable diversidad de materiales y técnicas:
hierro, cobre, aleaciones de cobre, plata, dorado, esmalte, cristal de roca, vidrio
y cerámica. Su forma dependía de la fuente de luz, de la función litúrgica o doméstica
y de los recursos disponibles en cada territorio.

Este recorrido reúne algunos ejemplos relacionados con el Románico, la tradición
bizantina y el Gótico, prestando atención tanto a su construcción como al contexto
arquitectónico para el que fueron concebidos.

Lámparas y candeleros románicos

Tras la fragmentación política del Imperio romano de Occidente, las técnicas
metalúrgicas, los sistemas de iluminación y las tradiciones artísticas no
desaparecieron de forma inmediata. Su conservación y evolución fueron desiguales
y dependieron de las condiciones de cada territorio.

Las lámparas de aceite continuaron utilizándose junto a cirios, velas de sebo,
teas y antorchas. Sin embargo, la fragilidad de los recipientes, la reutilización
de los metales y las sucesivas transformaciones de iglesias y viviendas explican
que se conserve un número limitado de ejemplares.

Durante los periodos carolingio y otoniano, las cortes, los obispados, las abadías
y los monasterios desempeñaron un papel importante en la producción artística.
En estos centros se copiaban manuscritos y se trabajaban tejidos, vidrio, esmaltes,
cerámica, marfil y metales.

Los talleres vinculados a iglesias y monasterios realizaron también objetos
destinados al culto: cruces, relicarios, pilas bautismales, campanas, candeleros,
candelabros y lámparas. No obstante, no todas estas piezas fueron necesariamente
fabricadas por los propios monjes; también participaron orfebres y fundidores
especializados.

El candelero de Gloucester

Uno de los ejemplos más destacados de la metalistería románica inglesa es el
denominado candelero de Gloucester. Fue encargado para la iglesia que hoy es
la catedral de Gloucester durante el mandato del abad Peter, entre 1104 y 1113.

La pieza presenta una compleja composición de figuras humanas, animales y
criaturas fantásticas entrelazadas alrededor de su base, su fuste y el platillo
superior. Su estructura fue realizada mediante fundición y posteriormente
acabada con dorado, grabado e incrustaciones.

Candelero románico de Gloucester decorado con figuras humanas y animales
Fig. 1 – Candelero de Gloucester, encargado para la abadía entre 1104 y 1113.
Victoria and Albert Museum, Londres.

Candeleros de altar de menor tamaño

Junto a los grandes candeleros ceremoniales se realizaron piezas de menor escala
destinadas al altar y a otros usos litúrgicos. Muchos ejemplares tienen bases
anchas, fustes cortos y una ornamentación organizada de forma simétrica.

Los esmaltes, los grabados y los relieves permitían enriquecer las superficies
sin aumentar excesivamente el peso. En algunos candeleros, la base se aproxima
directamente al platillo superior; en otros se mantiene un fuste breve con uno
o varios nudos.

Pareja de candeleros románicos esmaltados y grabados
Fig. 2 – Candeleros para el culto de estilo románico, con adornos
esmaltados y grabados. Segunda mitad del siglo XII. Museo de la Catedral
de Halberstadt.

También existieron candeleros figurativos. Algunas piezas representan jinetes,
animales, dragones o figuras humanas que sostienen el platillo y el punto de luz.
En estos casos, la función práctica se integra con una imagen simbólica o narrativa.

Candelero románico figurativo del siglo XIII
Fig. 3 – Candelero románico del siglo XIII. Kunstgewerbemuseum,
Alemania del Norte.

Limoges y los esmaltes medievales

Limoges se convirtió en uno de los centros europeos más importantes para la
producción de objetos de cobre decorados con esmalte. Sus talleres realizaron
relicarios, cruces, cubiertas de libros, placas, candeleros y otros objetos
destinados principalmente al ámbito religioso.

El esmalte permitía incorporar color y dibujo sobre el metal mediante cavidades
rellenas con material vítreo. Las superficies podían combinarse además con
grabado, dorado y zonas de cobre visible.

Candelero románico de Limoges con esmaltes y grabados
Fig. 7 – Candelero de Limoges con adornos esmaltados y grabados.
Segunda mitad del siglo XII. Museo de Cluny, París.

Candeleros monumentales y de siete brazos

Las iglesias medievales utilizaron candeleros de muy distintas escalas.
Algunos se colocaban sobre el altar; otros se situaban directamente sobre
el pavimento y alcanzaban dimensiones monumentales.

La construcción de estas piezas exigía distribuir correctamente el peso,
reforzar las uniones y proporcionar una base suficientemente estable.
Además de su función luminosa, podían desempeñar un papel simbólico dentro
del espacio litúrgico.

El candelabro de siete brazos de Essen

El candelabro de siete brazos conservado en la catedral de Essen fue realizado
alrededor del año 1000. Su inscripción lo relaciona con la abadesa Mathilde,
que dirigió la comunidad entre 973 y 1011.

La pieza está construida en bronce y adopta la forma de un gran candelabro
de siete brazos inspirado en la menorá bíblica. Sus brazos curvos parten
de un fuste central y terminan a una misma altura.

Candelabro medieval de siete brazos conservado en la Catedral de Essen
Fig. 4 – Candelabro de siete brazos, alrededor del año 1000.
Catedral de Essen.

El candelabro Trivulzio de Milán

Otro gran ejemplo medieval es el candelabro Trivulzio de la catedral de Milán,
conocido también como Arbor Virginis. Su estructura de siete
brazos está cubierta por figuras, animales, motivos vegetales y escenas
simbólicas.

La pieza fue elaborada en diferentes fases y experimentó modificaciones a
lo largo de su historia. Por ello, su atribución y datación han sido objeto
de distintas interpretaciones.

Candelabro Trivulzio de siete brazos conservado en la Catedral de Milán
Fig. 5 – Candelabro medieval de siete brazos conocido como
Arbor Virginis o candelabro Trivulzio.
Catedral de Milán.

Las grandes lámparas-corona

Una de las tipologías más monumentales de iluminación románica es la
lámpara-corona o lámpara de rueda. Estas piezas estaban formadas por un
gran aro suspendido mediante cadenas o tirantes, sobre el que se distribuían
numerosos puntos de luz.

Su diseño podía representar simbólicamente la Jerusalén celestial descrita
en el Apocalipsis. Torres, puertas, murallas e inscripciones convertían la
lámpara en una imagen arquitectónica suspendida dentro de la iglesia.

El Hezilo-Leuchter de Hildesheim

El Hezilo-Leuchter de la catedral de Hildesheim fue realizado durante el
episcopado de Hezilo, en la segunda mitad del siglo XI. Su aro, de más de
seis metros de diámetro, es uno de los mayores ejemplares medievales
conservados de esta tipología.

La estructura representa una muralla circular con doce puertas y doce torres.
Sobre el aro se distribuían numerosos cirios, de manera que la iluminación
reforzaba la imagen de la ciudad celestial.

Lámpara-corona románica Hezilo-Leuchter de la Catedral de Hildesheim
Fig. 6 – Lámpara-corona románica de la Catedral de Hildesheim.
Segunda mitad del siglo XI.

La tradición bizantina

El Imperio romano de Oriente mantuvo su continuidad política y cultural
durante toda la Edad Media. En Constantinopla y otros centros bizantinos
se conservaron técnicas romanas, que se combinaron con influencias
procedentes del Mediterráneo oriental.

Las iglesias bizantinas utilizaron numerosos recipientes de aceite,
lámparas suspendidas mediante cadenas, candeleros y grandes conjuntos
destinados a iluminar altares, naves e imágenes sagradas.

Algunas lámparas estaban formadas por pequeños vasos de vidrio o cerámica
suspendidos individualmente. Otras reunían varios recipientes sobre
estructuras metálicas circulares o poligonales.

En candeleros y objetos litúrgicos se utilizaron bronce, plata, dorado,
esmaltes, vidrio y cristal de roca. La ornamentación podía incorporar
inscripciones, cruces, motivos vegetales y composiciones geométricas.

Las relaciones comerciales, políticas y religiosas entre Bizancio,
Italia y Europa occidental facilitaron la circulación de objetos,
técnicas y modelos durante toda la Edad Media.

Lámparas y candeleros góticos

El desarrollo de las ciudades, los gremios y los talleres especializados
amplió durante los siglos XIII, XIV y XV la producción de objetos destinados
tanto a iglesias como a viviendas.

La iluminación religiosa continuó utilizando grandes candeleros, lámparas
votivas y coronas suspendidas. Al mismo tiempo, se difundieron candeleros
portátiles, lámparas colgantes y pequeños aparatos adecuados para el uso
doméstico.

Candeleros figurativos

Algunos candeleros góticos adoptaron formas escultóricas. Figuras humanas,
animales y criaturas fantásticas podían constituir la base o el cuerpo
principal, mientras que los brazos sostenían las virolas o platillos.

Estas piezas combinaban la función de iluminar con una lectura simbólica
o narrativa. Su estabilidad dependía de una correcta distribución del peso
entre la base, la figura y los puntos de luz.

Candelabro gótico figurativo de Alemania del Sur
Fig. 8 – Candelabro gótico de Alemania del Sur.
Finales del siglo XIV. Bayerisches Nationalmuseum, Múnich.

Lámparas colgantes de brazos

Algunas lámparas góticas se organizan alrededor de una caña central torneada.
De ella parten brazos curvos destinados a sostener velas, mientras que la
parte superior puede incorporar pequeñas arquitecturas, escudos, santos,
ángeles o animales.

El remate superior cumplía una función decorativa y ocultaba o acompañaba
la anilla de suspensión. Águilas, vírgenes y figuras heráldicas fueron
algunos de los motivos empleados.

Lámpara flamenca gótica con cuerpo central, brazos y remate figurativo
Fig. 9 – Lámpara flamenca de estilo gótico. Siglo XV.
Musée des Arts Décoratifs, París.

Otras piezas presentan una estructura más sencilla, con un cuerpo abalaustrado
y brazos dispuestos en uno o varios niveles. Este modelo tuvo una larga
continuidad y ejerció influencia sobre lámparas posteriores del norte de
Europa.

Lámpara gótica de brazos atribuida a la Escuela del Mosela
Fig. 10 – Lámpara gótica atribuida a la Escuela del Mosela.
Finales del siglo XV.

Figuras fantásticas y soportes de luz

Las sirenas, dragones y otras criaturas fantásticas aparecen con frecuencia
en la escultura y las artes aplicadas medievales. En algunos aparatos de
iluminación, estas figuras se utilizaron como soporte para uno o varios
puntos de luz.

Soporte de iluminación gótico decorado con una figura de sirena
Fig. 11 – Lámpara o soporte de iluminación gótico decorado con una sirena.
Siglo XIV.

Faroles, apliques y alumbrado doméstico

Durante los últimos siglos de la Edad Media aumentó la variedad de aparatos
destinados a viviendas, talleres y espacios urbanos. Entre ellos se
encontraban candeleros portátiles, lámparas de aceite, faroles y soportes
fijados a la pared.

Apliques de pared

Los soportes murales permitían elevar las velas y liberar mesas y superficies
de trabajo. Podían situarse junto a chimeneas, accesos, escaleras y zonas
de paso.

Los modelos más sencillos estaban formados por una placa, un brazo y un
platillo. Otros incorporaban articulaciones, reflectores metálicos o
decoraciones arquitectónicas.

Faroles portátiles y procesionales

Los faroles protegían la llama frente al viento y reducían el riesgo de
contacto directo con materiales combustibles. Se utilizaron en recorridos
nocturnos, entradas de edificios, procesiones y ceremonias.

Sus estructuras podían fabricarse en hierro, cobre, latón o plata. Antes
de la difusión generalizada del vidrio plano, algunas aberturas se protegían
con láminas translúcidas de cuerno u otros materiales.

La ligereza era especialmente importante en los faroles portátiles y
procesionales. Por el contrario, los destinados a puertas, vestíbulos o
patios podían tener mayor tamaño y una estructura más elaborada.

Para continuar este recorrido histórico puede consultar la entrada dedicada a

las lámparas en el Renacimiento
.

Restauración de lámparas y piezas históricas

La intervención sobre una lámpara, candelero, candelabro o aplique antiguo
debe comenzar con el estudio de su estructura, sus materiales, sus uniones,
su pátina y las transformaciones incorporadas a lo largo del tiempo.

Puede enviarnos fotografías generales y de detalle para realizar una primera
valoración. El alcance definitivo dependerá del estado real de la pieza,
de sus materiales y de la viabilidad de conservar, reparar o restituir
sus elementos.


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